Recomendaría alejarse lo máximo posible…
Recomendaría alejarse lo máximo posible de esta clínica por la falta de información clara sobre los riesgos, por la pésima gestión posterior de cualquier posible reacción adversa y por la ausencia de autocrítica y la poca transparencia cuando surge un problema.
A continuación cuento mi desagradable experiencia con un tratamiento con hialuronidasa, que terminó con una inflamación facial severa (como se puede apreciar en las fotos) y la necesidad de tomar corticoides.
Pedí consejo a la doctora Oxana y pregunté expresamente por los riesgos. Incluso comenté que en una ocasión anterior había tenido una pequeña reacción alérgica localizada, mostrándole fotografías. Me aseguró claramente que el tratamiento no tenía ningún riesgo y que “la hialuronidasa no da alergia”, y que cualquier reacción previa habría sido por algún componente de la fórmula magistral utilizada en el otro centro.
A las 48 horas empecé con inflamación, enrojecimiento, picor, alteración de la piel y un empeoramiento progresivo que llevó a la prescripción de prednisona.
A partir de ahí, la gestión por parte de la clínica fue de total falta de empatía, con una clara y constante tendencia a minimizar lo ocurrido y a no admitir ninguna responsabilidad. En repetidas ocasiones, sin atenderme personalmente solo via WhatsApp, se insistió en que “no había ningún daño”, que “la piel estaba bien” y que, una vez bajara la inflamación, solo necesitaba “ponerse cremita y tiempo”, llegando incluso a comparar lo ocurrido con el típico moratón tras unos pinchazos.
La crema que la doctora me pautó tras el tratamiento oral, Diprogenta, está contraindicada para su uso en la cara según el prospecto del fabricante. Cuando lo trasladé, se me indicó que no hiciera caso al prospecto, asegurando que la crema se podía usar sin problema tanto en la zona facial como en la ojera.
Desacreditar las recomendaciones del propio fabricante del producto es un reflejo de cómo esta clínica gestiona el riesgo, y no resulta extraño que se produzcan situaciones como la que yo he vivido.
Planteé la posibilidad de valorar alternativas más calmantes o algún tratamiento reparador por parte de la clínica, pero para ellos la única solución fue Diprogenta, “cremita y tiempo”.
Por último, dado mi descontento con la gestión de todo este episodio y mi decisión de no realizar ningún tratamiento más en esta clínica, solicité la devolución del saldo restante de mi tarjeta cliente y de dos sesiones de mesoterapia PDRN incluidas en un bono. La clínica se negó a devolver la parte correspondiente al bono alegando que estaba caducado. Aunque no te dan bono físico donde aparece dicha fecha, es cierto que la fecha se había superado por unas pocas semanas, pero ello se debió a que desde la propia clínica se me recomendó posponer los tratamientos. En ese momento no se tuvo en cuenta la fecha, pero sí cuando solicité la devolución, sin ningún tipo de flexibilidad ni consideración tras todo lo ocurrido.
Por último, señalar que la clínica ofrece puntualmente participar en sorteos de tratamientos gratis a cambio de publicar reseñas de 5 estrellas, algo que ya se menciona en otras reseñas. Cada uno que saque sus propias conclusiones sobre cuál sería la puntuación real sin esos supuestos premios






