Mucho gancho para captar clientes y muy poca oferta real de clases.ucho gancho para captar clientes y muy…
Mucho gancho para captar clientes y muy poca oferta real de clases.
Cuando Dreamfit Córdoba estaba todavía en obras, me mostraron un cuadrante de clases colectivas amplísimo (adjunto foto), desde las 7 de la mañana hasta la noche, todos los días, con horarios de mañana, mediodía y tarde. Esa fue la razón por la que me decanté por este gimnasio. Me apunté a finales de julio y me dijeron que la reducción de clases era por el verano y que en septiembre se recuperarían los horarios anunciados. Estamos a mediados de octubre y seguimos igual.
Especialmente critica es la situación de Pilates: pocas clases, muy concurridas y dificultades enormes para conseguir plaza. Pero lo más absurdo es el sistema de reservas: solo se permiten tres reservas (algo que acepto), pero, aunque haya PLAZAS LIBRES en una clase, no puedes entrar si ya has alcanzado ese límite. Hoy me ha pasado personalmente. La solución que me han dado es cancelar una de mis otras tres reservas para poder reservar la clase en la que había sitio. ¡Es decir, tengo que renunciar a una clase futura para aprovechar una plaza que está libre en ese mismo momento! ¿Qué sentido tiene? ¿No sería más lógico permitir el acceso si hay plazas disponibles? Con tan pocas clases, poner todavía más obstáculos resulta incomprensible. ¿Se pretende así evitar ampliar los horarios?
Cuando he reclamado en recepción por la diferencia entre los horarios que se nos mostraron y los que realmente tenemos, la respuesta ha sido que hay clases virtuales ¿De verdad esa es la respuesta a un cliente que reclama más clases presenciales? Quien se apunta a un gimnasio para hacer actividades dirigidas quiere clases con monitores, no que le despachen con la excusa de las alternativas virtuales. Una contestación que no resuelve la queja ni ofrece ninguna solución.
La impresión que queda es que hubo mucho interés en captar abonados, pero bastante menos en cumplir las expectativas que se generaron. En vez de ampliar los horarios y facilitar el acceso a las clases, se mantiene una oferta insuficiente y unas normas de reserva absurdas.
Si estás pensando en apuntarte por sus clases colectivas, ten en cuenta los horarios presenciales actuales: solo hay un día con clases a las 7 de la mañana y otro con clases a las 15 h. Por las tardes, los horarios empiezan a las 18 h. Y, si quieres asistir a una clase que tiene plazas libres, no podrás entrar si no tienes reserva y ya has alcanzado el límite de tres! Tendrás que cancelar otra reserva, con el riesgo de que alguien ocupe esa plaza que dejas libre.
En definitiva, una oferta presencial escasa, especialmente para quienes estamos interesados en Pilates, y unas normas de reserva excesivamente rígidas que dificultan todavía más el acceso a unas clases ya muy concurridas. Impedirte asistir a una clase con plazas libres porque tienes tres reservas activas es un sinsentido absoluto.
Es cierto que el gimnasio tiene buenas instalaciones, pero eso no basta. También necesitas una oferta suficiente de clases y un sistema de reservas que permita disfrutarlas sin trabas innecesarias. De poco sirve pagar una cuota si después resulta tan complicado acceder a las actividades que realmente te interesan.
Un gimnasio no se mide solo por sus instalaciones ni por lo bien que sabe captar clientes, sino por el servicio que ofrece cuando estos ya están pagando su cuota. Cuando faltan clases, las reservas se convierten en una carrera de obstáculos y, ante las quejas, se ofrecen excusas en lugar de soluciones, el problema no es el cliente: es la gestión








