Terrible!
En esta clínica siempre están de siesta, el personal parece no tener formación y la suciedad es constante. En recepción se limpian los mocos, se chupan los dedos y después tocan tus documentos. La veterinaria jefe, Saray, es una maleducada a la que, por sus propias palabras, le importan un comino tanto los animales como sus dueños.
Llevamos a nuestra perra para una simple limpieza dental y Saray le extrajo todos los dientes en lugar de limpiárselos. Nos enteramos un año después de que había sido ella quien realizó las extracciones. ¡Nadie nos informó de ello! A día de hoy seguimos tratando a nuestra perra en otra clínica por las consecuencias de aquellas intervenciones.
¡Una experiencia indignante! Jamás volvería a confiar en esta clínica.
